Organismos acreditadores para instituciones de educación superior pública y particular

 El presente tema se trata acerca de los Organismos acreditadores para instituciones de educación superior pública y particular.

La acreditación, en su connotación tanto institucional como individual, implica una búsqueda de reconocimiento social y de prestigio por parte de individuos e instituciones. En este sentido, los procesos de acreditación se han constituido en un requerimiento imperativo.
En México, la importancia de abordar la problemática inherente a dichos procesos ha promovido el desarrollo de reflexiones de interés y, en algunos casos, se ha traducido en políticas educativas para el desarrollo de este nivel, particularmente en los últimos planes propuestos para este fin. Sin embargo, este tema no ha sido estudiado sistemáticamente, ya que los trabajos concernientes han desarrollado solamente reflexiones generales que no llegan a precisar el concepto y los alcances de la acreditación.

En México, el término “acreditación” ha sido empleado con múltiples significados. Se ha referido a procesos de evaluación y regulación institucional, así como también a la certificación, revalidación o convalidación de estudios, cuando se relaciona a planes de estudio o a programas educativos. En cambio, en los países anglosajones este término es unívoco y se emplea para dar reconocimiento a instituciones o programas.

Con objeto de precisar los alcances conceptuales de la “acreditación” y de la “evaluación”, es necesario
aclarar lo siguiente:

a) La evaluación es un proceso que, partiendo de un diagnóstico de situación, busca la optimización de
la acción; analiza los datos para resolver problemas en una situación dada, con el fin de mejorar la
funcionalidad de lo que se evalúa. En cambio, la acreditación es un procedimiento cuyo objetivo es
registrar el grado de conformidad del objeto analizado, con un conjunto de normas convencionalmente
definidas y aceptadas por las contrapartes involucradas: el acreditador y el acreditado.
b) La meta de la acreditación se efectúa en función de los resultados de los diversos procedimientos de
verificación utilizados. La evaluación es un proceso que puede ser endógeno o exógeno; en cambio, la
acreditación siempre se realiza ante un organismo especializado y depende, en ´ultima instancia, de un
juicio externo.
c) La evaluación se asemeja más a un diagnóstico; la acreditación constituye una constancia de credibilidad.

Considerando lo anterior, se puede decir que la evaluación, la certificación y la convalidación se basan en un examen de procesos y contenidos, por una parte; y por otra, se sitúan en el terreno de lo operativo, es decir, de lo que se ha hecho o se podría hacer. La acreditación resulta de un conjunto de parámetros predefinidos, como un requisito de aceptación, y utiliza dispositivos específicos para apreciarla. No busca prioritariamente incidir en la acción, sino establecer una clasificación con base en el grado de adecuación de lo que pretende ser acreditado, con referencia a un conjunto de reglas.


CRITERIOS PARA EL INGRESO DE INSTITUCIONES A LA FEDERACIÓN DE INSTITUCIONES MEXICANAS PARTICULARES DE EDUCACIÓN SUPERIOR (FIMPES).

La FIMPES ha fijado, entre sus principales objetivos, los siguientes: 

a) estudiar problemas educativos y proponer soluciones para mejorar la calidad de las instituciones que la conforman.
b) desarrollar sistemas de evaluación que permitan a las universidades detectar sus avances y sus limitaciones para mejorar sus servicios y lograr un alto nivel de calidad. 
c) fomentar la calidad de los servicios educativos de sus afiliadas.
d) garantizar las condiciones de calidad en el subsistema de instituciones particulares de educación superior, asociadas.

MODERNIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR (FOMES).

La Subsecretaría de Educación Superior e Investigación Científica, ha establecido criterios para la asignación de recursos a los proyectos presentados por las IES públicas, mediante el llamado “Fondo de Modernización”.
Para evaluar los proyectos de desarrollo académico propuestos por las ES para 1993, esta instancia evaluadora consideró cinco criterios generales, con sus respectivos indicadores. Estos criterios deberían ser ponderados para obtener un juicio objetivo sobre la relevancia de dichos proyectos, el cual permitiría  asignar los recursos disponibles para este fin, de manera conveniente.

Los criterios fundamentales y los indicadores respectivos se enuncian en las siguientes líneas:
a) Búsqueda de la excelencia académica:

  • Solidez y estabilidad del personal académico responsable de los proyectos.
  • Grado de dedicación, interés y productividad del personal académico involucrado en el proyecto.
  • Potencial de los proyectos para lograr la excelencia académica.
  • Perspectivas para producir efectos en la institución, y en otros ámbitos, como resultado de procesos
  • de innovación académica planteados en los proyectos.

b) Fortalecimiento de la pertinencia social:

  • Grado en que los objetivos de los proyectos reflejan un conocimiento sobre los requerimientos sociales relacionados con el contenido de los proyectos.
  • Nivel de congruencia entre el contenido de los proyectos y las necesidades evidentes del entorno
  • institucional.
  • Grado de participación de sectores externos a la institución en el desarrollo de la misma.
  • Nivel de compromiso que ha asumido la universidad y los sectores externos involucrados en la operación o financiamiento de los proyectos.

c) Orientación evidente hacia el mejoramiento institucional:

  • Nivel de autocrítica en la identificación de los problemas institucionales y de sus causas, tanto estructurales como de funcionamiento interno.
  • Nivel de correspondencia entre la naturaleza de los problemas detectados en la autoevaluación anual la evaluación de programas por los “comités de pares” académicos; la evaluación y los objetivos y contenidos de los proyectos.
  • Capacidad de organización institucional y nivel de participación de los órganos colegiados para
  • emprender acciones de mejoramiento.
  • Nivel de compromiso asumido por parte de las autoridades y demás sectores de la comunidad institucional para emprender acciones necesarias de reordenamiento interno.

d) Alto nivel de calidad en el desempeño institucional:

  • Avances concretos logrados en materia de innovación educativa, en los últimos años.
  • Medida en que los proyectos se relacionan con los procesos de autoevaluación y planeación institucional, de manera que las acciones de mejoramiento propuestas sean congruentes con los resultados de dichos procesos.
  • Grado de cumplimiento, en años anteriores, de los objetivos de los “proyectos FOMES”, así como de la calidad de sus resultados e impacto en la estructura, la administración y la operación de la institución.
  • Calidad y suficiencia de los reportes técnicos y financieros institucionales sobre los proyectos apoyados por el FOMES en años anteriores, así como la transparencia en el uso de los recursos asignados.
  • Esfuerzo de las IES por contribuir con recursos propios, estatales y privados para el desarrollo de los proyectos.

e) Factibilidad técnica de los proyectos:

  • Claridad de las acciones y metas propuestas.
  • Relación entre las acciones y las metas propuestas, así como entre éstas y el propósito fundamental
    del proyecto.
  • Viabilidad de las acciones y las metas propuestas, en relación al calendario y a los recursos disponibles y solicitados.
  • Veracidad y precisión del análisis de costos realizado.

COMITÉS INTERINSTITUCIONALES PARA LA EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN
SUPERIOR (CIESS):


Como una de las partes esenciales de la estrategia de evaluación propuesta por la CONPES, se acordó desarrollar un proceso de evaluación interinstitucional sobre programas y proyectos académicos, por área de conocimiento y por función, así como sobre los servicios de apoyo.

Las funciones básicas de los CIEES son:

  • Evaluación diagnostica
  • Acreditación y reconocimiento
  • Dictaminación puntual
  • Asesoría

El esquema de evaluación utiliza cuatro referentes metodológicos que se complementan entre sí. Estos son:
1o Evaluación de la normatividad y de la planeación académica del programa.
2o Evaluación del desarrollo y de los resultados del programa.
3o Evaluación del proceso académico y de sus insumos.
4o Evaluación de la administración académica.

CONCLUSIÓN

La conformación de un sistema de acreditación institucional de carácter nacional, debe responder a las
exigencias impuestas por las circunstancias de desarrollo del sistema educativo mexicano y, en este contexto, los criterios fundamentales de “acreditación institucional” deberán desprenderse de los lineamientos generales de la política educativa nacional.
Por consiguiente, la acreditación de las instituciones de educación superior en México, deberá establecerse
mediante un sistema nacional de acreditación en el que se determinen estándares y niveles de calidad adecuados a la realidad del país y a sus metas de desarrollo en materia de ciencia y tecnología. Esto, sin perjuicio de que las instituciones que quisieran acreditarse ante organismos extranjeros, pudieran proceder libremente.
La acreditación de las IES, en el ámbito nacional, debe estar inserta en un conjunto de políticas y de acciones congruentes con las necesidades de desarrollo del país; acciones que responden a una estrategia realista para el mejoramiento de la calidad de la educación superior en México.
El sistema de acreditación institucional, debe tomar en cuenta las diferentes características y objetivos de
los subsistemas de educación superior del país, y deberán tenerse presentes las particularidades de desarrollo institucional.








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